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Llamaré a mi ángel para que se reúna con el tuyo a
concertar un encuentro en cualquier esquina de esta ciudad.
Entre tu ventana y la mía corre el extraño río del
tiempo. De noche con la brisa de la reciente primavera, me elevo sobre los
tejados, sobre los ciruelos en flor, llego hasta tu calle solitaria, iluminada
por pálidas luces amarillas. Sobre el tendido eléctrico hay un estrafalario ser
de gruesos lentes, reparando sus gastadas flechas.
Nada que hacer, me dice. Por ahora será mejor que
regreses a casa, aún hace frío al amanecer.
Sus palabras parecen razonables. Está bien, este es
el primer viaje astral de la temporada y sigo creyendo que sólo estos ojos
pueden encontrar piedras preciosas bajo el ropaje de tu tristeza.
Los artistas italianos no pueden dejar de pensar en
los ángeles. No soy italiano y creo que un ángel no siempre es un joven como el
que engaño a María. Un ángel puede ser cualquier aparición inesperada: Un gato,
un perro, el viento sobre el lago, en los árboles… Sí, el viento de cualquier
manera… los he visto bañándose en el río junto a los sauces. A menudo suelen
estar dentro de una pintura o en una canción.
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Versión de sonido
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Versión de sonido
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Pintura: Mark Chagall
